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Archivo del Vallès Occidental en Terrassa

El Este archivo comarcal es el resultado de la rehabilitación de dos naves industriales de 1956 de las que cabía destacar exclusivamente sus grandes luces de 14m y su gran capacidad de carga. Situadas en un entorno industrial de Terrassa, degradado y en transformación, se hacía especialmente necesario dotarlas de un aspecto totalmente nuevo que las alejase definitivamente de la triste imagen que de ellas se tenía en el municipio, consecuencia de su último uso como funeraria. La rehabilitación de estas naves debía marcar, además, una pauta de excelencia en la transformación del barrio. Para ello decidimos transformarlo en un edificio con grandes ventanales, con mucha luz, blanco... Conservamos el volumen de sus naves, el semisótano, parte de la estructura de planta baja y lo dotamos de una nueva fachada capaz de generar leyes insólitas de relación entre sus espacios interiores y con la ciudad que lo rodea, revitalizando el paisaje del lugar y su entorno. La nueva fachada portante se perfora con una sucesión de huecos romboidales y triangulares que definen el interior y el exterior del edificio generando un fluir de paisajes y lecturas muy propios, y siempre distintos, que recorren los diferentes espacios. También decidimos eliminar el volumen del chaflán que caracteriza la todavía trama industrial que rodea el edificio, formando un ámbito propio de acceso que evidencia la geometría original de las naves con sus cubiertas a dos aguas. Los archivos comarcales son centros de documentación e intercambio de conocimiento. Los 1600 m2 de la planta baja, con sus grandes alturas y espacios diáfanos, se destinan a salas de uso público y espacios de trabajo. Los 1600 m2 de semisótano, con sus accesos y muelles de carga independientes, se reservan para los archivos. Este proyecto nos ha permitido entender la rehabilitación en arquitectura como el proceso de volver atrás, leyendo y escogiendo con precisión aquello que es realmente aprovechable, para seguir adelante, proponiendo lo necesario para volver a usar de manera adecuada a nuestro tiempo y el futuro del lugar. Un proceso que, en este caso, no arrastra el peso del valor de una arquitectura histórica y significativa a conservar, lo que nos ha permitido ensayar nuevas maneras de organizar las aberturas en una fachada que nos permitiesen recalificar espacialmente todos los ámbitos del edificio a reutilizar y revalorizar su percepción en el entorno.