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Museo de Lleida: breve memoria del edificio y su museografía

El museo ocupa el emplazamiento del antiguo convento de las carmelitas de Lleida. De este convento se ha mantenido la capilla barroca, que queda dentro del nuevo edificio y que se incorpora al conjunto de espacios expositivos. El museo está en un punto de convergencia entre dos escalas de ciudad: la pequeña escala propia del casco antiguo de Lleida y la escala mayor que corresponde a los ensanches ya consolidados, como el de la Rambla d’Aragó. El museo se organiza en cuatro grandes áreas: el área de exposiciones temporales, el área de exposición permanente, el área de atención al público y el área de depósito y trabajo interno. El museo se construye sobre un zócalo que resuelve la diferencia de niveles entre la plaza de Sant Llorenç y la plaza que se crea entre el Archivo Comarcal y la Biblioteca de Lleida. Se articula mediante varios volúmenes que van dando respuesta a los requerimientos urbanos de la zona. Así, entre el volumen que contiene la sala de exposiciones temporales y el volumen principal, se crea una plaza peatonal de acceso al museo. Una parte del volumen principal “vuela” para formar un porche que conecta esta plaza con la calle Santa Clara y con la calle Mayor. Se va creando un tejido urbano que, de hecho, reproduce el del casco antiguo con pequeñas callejuelas, escaleras y plazoletas. La plaza de acceso lleva al vestíbulo general, con los espacios de atención al público, y a la entrada de personal interno. El paso a la sala de exposiciones temporales también se produce por esta plaza. Esta sala se desarrolla en un doble espacio y permite un uso independiente del horario de apertura del museo, lo cual la hace útil para celebrar diferentes eventos culturales de la ciudad. Las salas de exposición permanente ocupan la parte más recogida del museo. Prácticamente no tienen aberturas. La capilla está integrada como una sala más del conjunto de espacios de exposición permanente. Los espacios de trabajo interno ocupan el volumen que queda sobre el vestíbulo de entrada, donde se ubican la administración y dirección del museo, el área de difusión y el taller de restauración. Los espacios para el depósito de obras de arte se sitúan en el zócalo del edificio, bajo la plaza. Estos espacios se estructuran como una reserva visitable. La colección permanente ocupa el volumen más importante del museo y se desarrolla en dos niveles. La museografía de la sala de exposición permanente tiene dos partes muy diferenciadas: la parte correspondiente a la arqueología y el mundo antiguo, que ocupa el nivel superior de las salas de exposición permanente, y la parte que abarca de la época románica al siglo XIX, que ocupa el nivel inferior (el correspondiente a la capilla). La arqueología está tratada formalmente como si fuese un recorrido a través de un yacimiento, y guía al espectador a través de los materiales procedentes de los diferentes yacimientos arqueológicos, desde la explicación del territorio leridano hasta la época íbera y romana. El mundo árabe ocupa el final de este nivel, con una museografía mucho más luminosa que también refleja el cambio de mentalidad de la época. El nivel inferior empieza con la época feudal y va pasando por las mejores obras del arte románico, la explicación de la Seu Vella y la época gótica. La entrada a la capilla barroca marca el inicio del Renacimiento y de las obras barrocas de la colección. El recorrido acaba con un audiovisual con llamamientos a visitar los otros museos de Lleida.