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Hotel en la Playa Paraïs de Villajoyosa. Alicante

Este hotel preside la playa del Paraïs, dotada de abundante arena frente a un mar limpio, de fondos esmeraldas y con largas vistas, bien definida entre dos colinas rocosas que la acotan. Posee, además, una vegetación abundante y variada en su frente marítimo a base de olivos, palmeras y pinos de distintos tipos, falsos pimientos, ibiscus, naranjos... que resaltan el ambiente natural de la playa y caracterizan el valor paisajístico de este lugar. Para respetar al máximo la vegetación consolidada y potenciar la integración de los nuevos edificios del hotel en el entorno natural hemos decidido emplazarlos en los lugares donde la vegetación no existe o está menos consolidada, sustituyendo las edificaciones existentes. El hotel ocupa la situación de la residencia vacacional existente con sus terrazas y aparcamientos de superficie. Además de respetar los arbolados del frente de la playa, esta situación permite que el edificio, desde una posición más elevada dentro del solar, disfrute de amplias vistas al mar y conserve la vegetación existente como ámbito de transición entre los espacios públicos (playa y paseo) y los espacios exteriores privados para usos propios del hotel (jardines, piscina, terrazas...), atenuando su presencia en el ámbito de la playa. El edificio del hotel se configura como una base de proporciones alargadas, vertebradora del conjunto del hotel, sobre la que se elevan dos pequeñas torres. Estas torres se alzan como hitos protagonistas de la presencia del hotel en el paisaje de la playa: enmarcada por las colinas rocosas que la limitan, la lectura del conjunto desde el mar seguirá la secuencia “colina-vegetación-colina” jalonada por las dos torres tras la vegetación de primera línea. La altura diferente de cada torre y una orientación ligeramente distinta para cada una de ellas aporta ritmo al discurso de esta lectura. En ellas se aloja la mayor parte del programa habitacional del hotel, disfrutando siempre de vistas espléndidas al mar. La base del edificio se desdobla, a su vez, en dos volúmenes sinuosos capaces de abrigar los accesos en planta baja y de provocar la dilatación y apertura del edificio hacia los jardines y la playa. La plasticidad de su forma permite una percepción amable del hotel desde sus espacios circundantes (la carretera, los jardines y terrazas propios,..). En estos volúmenes se distribuyen de manera fluida los espacios comunes propios de un hotel de lujo: vestíbulos, tiendas, lobby-breakfast, recepción, estares, ... El acceso principal al hotel se plantea desde la calle lateral más alejada y a través de un camino sinuoso rodeado de jardines, propiciando así una llegada lenta e introductoria. Desde el vestíbulo de planta baja se abren ya vistas sobre los jardines y el mar a través de dobles espacios sobre la planta de la piscina, situada a un nivel inferior y a cota con los jardines existentes, donde se aloja parte del programa de restaurantes, cafetería-lunch,buffet, salas de convenciones...El desnivel natural del terreno permite que, a este nivel, se dispongan en la parte trasera los servicios del hotel en situación de sótano (almacenes, cocina, parking...). Se proyecta un acceso de servicio independiente desde la calle opuesta a la entrada principal y que queda oculto a las vistas desde el resto del recinto. Los espacios exteriores del hotel se acomodan respetando al máximo la vegetación y desniveles existentes abriendo sus vistas a la playa y al mar: lindando con los niveles de planta baja y piscina se disponen las terrazas y restaurantes exteriores, apoyando el camino hacia la playa se proyecta la piscina y sus espacios de estar. Se distribuyen tres láminas de agua que aportarán frescor y variedad a la percepción del ambiente: una frente al vestíbulo de acceso, una frente al atrium restaurant y una última como prolongación hacia el exterior de la pequeña piscina de invierno en la zona de wellness. A excepción de la zona deportiva, situada cerca del acceso al hotel, lindando con la carretera y sustituyendo los edificios de servicio en desuso que existen actualmente, se prevé el ajardinamiento general del resto del solar. La zona residencial turística se desarrolla en la esquina suroeste, a una cota más baja, cercana a la del paseo y utilizando también la vegetación como franja amortiguadora de su presencia en el entorno natural. La agrupación residencial se propone con cuatro grupos de viviendas separados y dispuestos en el terreno de forma orgánica, para facilitar su integración en el entorno natural. Por este mismo motivo se plantean a baja altura (Planta baja y planta piso) sin presentar estridencias remarcables en el paisaje de esta playa. Cada agrupación se compone por tres o cuatro viviendas articuladas en forma de abanico, orientadas a mar, consiguiendo buenas visuales para todas las viviendas. Todo el residencial se sitúa en una explanada con cota de nivel similar a la del paseo marítimo, generada por un muro de contención de piedra de junta seca con forma sinusoide, que resuelve el desnivel existente del terreno actual. Esto facilita el acceso a las viviendas de planta piso sin necesidad de incorporar núcleos de comunicación vertical. Un espacio ajardinado comunitario relaciona este residencial turístico con su entorno inmediato.